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Beltza Records

BELTZA LABEL IN PRESS

BELTZA LABEL IN PRESS

«En los 80 hubo una movida en Donostia que no está documentada»

A través de pequeñas ediciones está haciendo posible lo que a principios de los 80 quedó frustrado: que la multitud de grupos de la época tuviera disco.

RICARDO ALDARONDO

LOS DISCOS DE BELTZA

Iskanbila: Hay que machacar.

Des-kontrol: Jarraituko dugu.

No: Ciudad violenta.

Anti-Regimen: Irún, la última frontera.

Barley Juice: Picture disc.

Los Patos: Donosti ya huele.

Basura: Dando ostias sin parar.

El escaparate de Beltza Records en la calle San Juan deja últimamente asombrados a locales y extranjeros que se asoman a él: está enteramente ocupados por múltiples ejemplares de discos de vinilo de un grupo llamado Basura, con el complemento en una esquina de discos de Los Patos o No. Se exponen como novedad, están recién editados, pero hay un algo anacrónico que deja intrigado al personal. ¿Qué grupos son esos, qué está pasando? Sencillamente, que el pequeño sello discográfico nacido en esa tienda está editando las grabaciones de grupos donostiarras de comienzos de los años 80, que no llegaron a grabar disco. Pero hay más.

- ¿Por qué se ha empeñado en publicar estos discos?

- La historia de Beltza Records como sello comenzó en 1999. No tenía ninguna intención de dedicarme a esto, pero fui a un concierto en el que tocó un grupo de Mondragón, Iskanbila. Igual fue porque habían pasado esos 20 años necesarios para que se reactiven las memorias de una persona, pero me sentí de pronto en el mismo ambiente que había a principios de los 80, cuando la gente se sabía todas las canciones de grupos que no habían editado ningún disco. Y fue como un flashback hacia la época del punk de Mondragón, que para mí es digno de un estudio sociológico. Y pensé que tenía que publicar algo de Iskanbila. Como no quería montar un sello discográfico al uso, ni interferir en su carrera, les propuse grabar un disco con versiones de grupos punk de los 80. Así que saqué los discos de Iskanbila y Des-Kontrol.

- ¿Y luego decidió ir al material original?

- Sí, me puse a buscar maquetas o grabaciones en directo de grupos que me gustaban a principios de los 80, y que no editaron discos. Y así publiqué el tercer disco, el de los No, un single con siete canciones. Me pareció que sacar maquetas de los años 80, en ediciones pequeñas, tenía un mayor interés como documento de la época, casi en plan historiador, y podía complementarlo con la página web, en la que voy recogiendo recortes de prensa, fotos, carteles de conciertos de la época, etcétera, rescantando lo que se hacía, principalmente en Donostia, pero también en Gipuzkoa.

- ¿Dónde estaba usted en los 80?

- Pues yo era un fan. Hasta que decidí hacer yo también algo con la música, y abrí la tienda de discos en 1990. Iba a los conciertos que habían continuamente en la plaza de la Trinidad, el instituto Usandizaga, en los bares, etcétera. Me gustaba la new wave, el pop y el punk, y eso es lo que quiero abarcar en este proyecto.

- ¿Por qué edita los discos sólo en vinilo? ¿Editará alguno en CD?

- No tengo intención de de editar nada en CD, porque con el CD está pasando lo que yo pronosticaba, ya es como la cassette en los 80, que nadie quiere pagar por él porque se lo puede grabar. Hay compacts con ediciones especiales que tienen interés. Pero no me he planteado el sello discográfico con una intención comercial, sino como algo que pueda controlar yo, más para dejar constancia de una serie de grupos que con una intención comercial. Y además el vinilo refleja la época, porque aún no existía el CD. Es un formato que los coleccionistas o quienes puedan apreciar estas grabaciones lo van a agradecer, con su hoja interior, con sus fotos de la época...

- Llaman la atención las portadas de los discos, con ilustraciones exclusivas para la ocasión.

- Sí, le doy mucha importancia a la portada porque quiero que sean objetos interesantes, no un simple CD. A David Navascués, que ha hecho la de Basura, y a Roskow, que es el autor de la de Los Patos, además de que les tengo mucho cariño, me parecen buenísimos como artistas. Me interesa un sello familiar, sin más, sin tener que recurrir a una gran distribuidora. Distribuyo los discos desde la tienda.

- Y ahora la gran pregunta. ¿Quién compra hoy estos discos?

- La mayor parte, gente a la que se los recomiendo. La mitad de ellos estarán por medio mundo, porque se los he puesto a muchos extranjeros que les han gustado y se los han llevado. Y también gente que ha pasado por aquí interesándose por la música que se ha hecho en el pasado en San Sebastián. El de Los Patos, el último que he sacado, me está sorprendiendo porque mucha gente se está interesando por él. También el de Basura está llamando mucho la atención. El de Iskanbila está casi agotado, el 80% lo compró gente del extranjero interesada por el punk que se ha hecho aquí.

- Todos esos grupos de la época que no pudieron grabar un disco, apenas dejaron algunas maquetas.

- Sí, y a veces ni los propios miembros del grupo las tienen. Y esa es una de las razones de esto, ir rescatando todo ese archivo musical que si no lo hago yo, pues igual no lo hace nadie. Y es patrimonio cultural de la ciudad. Derribos Arias fueron a Madrid, Puskarra, Mogollón y UHF pudieron publicar con Santi Ugarte y luego también algo en Madrid. Y luego está el disco del Gipuzkoa Star ’82, que era un batiburrillo de grupos, aunque ahora es documento fundamental. Un grupo como R.I.P., que funcionaba desde finales de los 70, no publicó un elepé hasta 1987, y también tuvo que llegar un sello ultraindependiente, Basati Diskak, para editarlo. Y ahora es un disco mítico en el punk internacional. Entonces ra muy difícil grabar un disco, sólo se grababan maquetas o cintas caseras. Ahora por ejemplo, busco cintas de Asco, pero lo poco que encuentro es imposible de editar porque suena fatal. La grabación que he editado de los No está hecha con un cassette a mano alzada en un festival de Pamplona de 1982. Y la grabación es más o menos decente. La de Basura me la consiguió Javi Destruye, después de oir varias cintas que eran impublicables. Gus, en su estudio de grabación mejora algo el sonido, pero poco se puede hacer.

- ¿Y qué importancia tiene ese patrimonio cultural?

- Pues bastante, porque en Donostia en esos años el que conseguía ir a Londres se traían los discos del punk o la new wave británica y luego surgían grupos en la misma onda.

- ¿Qué componente de nostalgia hay en todo esto?

- Mucha, por supuesto. Estoy editando los discos que me hubiera gustado comprar entonces, pero como no existían, nos teníamos que conformar con escuchar a Gregorio Galvez en la radio y grabar la canción en una cinta. Parto de la nostalgia absoluta, de esa que nos entra a todos a los 40, pensando en ’qué guays éramos cuando teníamos 20’. Pero desde esa nostalgia creo que hay un trabajo sobre una movida que está poco documentaada, los discos incluyen textos que reflejan cómo fue esa época, y es una forma de dejar constancia de lo que hubo. La nostalgia es para unos cuantos que lo vivimos, pero el trabajo que se está haciendo puede interesar a más gente.

- Ahora San Sebastián es conocida como ciudad generadora de pop millonario en ventas: Duncan Dhu, Álex Ubago, La Oreja...

- Sí, todos estos grupos son parte de algo que ocurrió antes. Ellos han tenido más suerte, porque antes no había los medios oportunos para poder mover lo que ha movido La Oreja de Van Gogh. Mikel Erentxun creó de alguna manera la rock star donostiarra, el primero en llegar a esa proyección internaciona fue él, que precisamente empezó a tocar con Los Aristogatos en esos primeros 80. De hecho, la leyenda urbana dice que el diente se lo partieron los de Basura en un concierto que se hizo delante del juzgado, en el que había grupos poperos, rockabillys y punkies, y aquello acabó en pelea. Y en el rock siempre hay que hacer caso a la leyenda urbana. Aquel concierto lo organizó precisamente Nando, el guitarra de los No, y tocaban Los Aristogatos. Así que Mikel ha sido protagonista desde aquellos momentos en que un concierto podía acabar en bronca entre punkis y rockabillys, hasta colaborar con La Oreja. Es que aquello era como el Arca de Noé.

-¿El arca de Noé?

- Sí, había una pareja de cada especie, pero había de todo: unos cuantos punks, tres o cuatro mods, unos rockabillys, un par de siniestros... Donostia ha generado todo tipo de escenas, pero muy reducidas. En la época mod, también éramos pocos. Y los grupos que triunfan ahora también son hijos de todo eso, como Get In, que ha hecho posible la difusión de La Oreja y Alex Ubago. Y antes de ellos, en los 90, también hubo toda la onda de Family, Le Mans e Ibon Errazkin, que en principio fue tan underground como lo de los primeros 80, pero luego tuvo mucha importancia, en toda la música independiente estatal.

- ¿Y ahora qué va a editar?

- Llevaba tiempo queriendo editar algo de Los Elásticos, pero nadie tenía su primera maqueta, ni siquiera los miembros del grupo, y era fundamental. Por fin la he conseguido y será lo próximo que edite. Y no me olvido de Gipuzkoa, estoy detrás de las dos primeras maquetas de Vómito Social, para ir completando el punk de Irun, porque ya publiqué también un disco de Anti-Regimen. Y para completar, me falta la generación intermedia: me gustaría sacar alguna maqueta del principio de Kortatu. Y a ver si ahí me forro...

Reuniones ocasionales para presentar los discos

R. A.

La reactivación de algunos nombres del rock guipuzcoano de principios de los 80 que ha emprendido Beltza también ha tenido un reflejo sobre los escenarios, aunque haya sido de manera muy puntual. Algunos grupos ya habían celebrado conciertos de reencuentro minoritario, casi clandestino, y el Guardetxe de Ulia fue testigo de una reaparición de No, Los Elásticos y Los Patos. Con motivo de la edición de los dos últimos discos de Beltza Records, el de Los Patos y el de Basura, ambos grupos defendieron sus viejas canciones en directo, en un concierto que tuvo lugar en mayo de este año en el Mogambo. Ese concierto, más información de la época, fotos y recortes de prensa, en la web www.beltzarecords.com.

La otra postal

RICARDO ALDARONDO

Cuando David Bowie cambiaba de imagen cada día, en Donostia Brakaman creaba su propio glam. Cuando el punk británico rugía, Negativo se adelantaban a todas las oleadas punks locales radicales devolviendo sus propios sonidos rabiosos. Cuando XTC y Elvis Costello daban nacimiento a la new wave, Puskarra se vestían con pijamas (cada uno de un color) en una actuación en la plaza de la Trinidad. Cuando los Specials reactivaron un ska blanquito, La Banda Sin Futuro de Poch, UHF, Mogollón o Los Elásticos hicieron la versión donostiarra del ska-reggae-pop (sí, el ska se practicó en Gipuzkoa mucho antes de Kortatu). Cuando irrumpieron los Stray Cats, grupos como Los Aristogatos y Oklahoma se encargaron de inventar un rockabilly donostiarra. Y Asco creaban su propio rock de barrio. Y había punks como Optalidón, o Basura en Rentería. No era imitación, sino conocimiento de la creatividad del momento, puesto en práctica con urgencia.

La cantidad de grupos que surgieron en la ciudad en los primeros 80, crecían en los programas de radio de Gregorio Gálvez y Luis Ángel García, y en conciertos espontáneos. En su San Sebastián, Puskarra hablaba de la Donostia de postal, desde una efervescencia underground: de cuando la música se buscaba y se vivía, y no la servían con politonos.

Gracias a Ricardo Mogollón por interesarse por el trabajo que desde Beltza realizamos.

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1 comentario

MAXsparrow -

Hola peña,somos KOLECTIVO SUICIDA. Venimos de Toledo, buscamos donde editar material, me han comentado que por aqui hay "locos" que aun se aventuran en a hacer estas cosas. Los animo a que hechen un vistazo a nuestra web: www.kolectivosuicida.com a ver si les interesa. AGUR!!
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